Sé de cosas que cuento

Perder el norte.

Eran escasos segundos al día, pero eso les hacía afrontar la mañana de mejor manera. Aunque no lo supieran. Ella esperaba el tren de lunes a viernes enfrascada en su bufanda para ir a trabajar. Él, algo más madrugador, llevaba ya minutos sentado en el vagón, aguantando con los ojos abiertos. Se cruzaban en el… Sigue leyendo Perder el norte.